Tras un arduo esfuerzo por parar la vorágine constructiva en nuestro país, aquella que consumía nuestros recursos naturales, planteaba problemas medioambientales (la famosa dicotomía M-30 vs Calle 30), incluso se comía nuestras playas (véase hoteles en Almería), etc. El gobierno socialista conseguía parar ese desenfreno que nos ponía por encima de Alemania y Francia en el número de viviendas construidas anualmente durante los últimos 7 años (hay que recordar que entre ambos países se acercan a los 150 millones de habitantes, mientras que España cuenta con unos 45 millones de habitantes), frenando de golpe esa orgía constructiva que nos hacía crecer pese a carecer de recursos energéticos, equipamientos e infraestructuras que acompañasen este crecimiento desmedido (a recordar, la polémica del “pocero” con el alcalde de Seseña, de por medio el agua para su urbanización).
Pues bien después de todas estas polémicas y después del aumento del paro, de la manida crisis surge la noticia que podéis ver aquí, Más edificios para el norte de Madrid, donde se vuelve a abogar por la construcción y todo lo que trae consigo como medio para superar la crisis.
Surge la cuestión, ¿es qué en España no sabemos hacer otra cosa que casas?, por que al ver esto y las cifras de producción industrial que siguen cayendo parece que es cierta esa aseveración y que nos convertiremos en un futuro en un complejo residencial para la tercera edad europea. Y eso que pese a todo somos la nación de la Unión Europea que tiene mayor porcentaje de territorio protegido por alguna figura medioambiental, ya que nuestra riqueza natural, forestal, cinegética, etc es amplísima y aunque ya manipulada por el hombre sigue en buen estado, pese a que la presidenta de nuestra Comunidad de Madrid se empeñe en cargarse a los guardas forestales y su labor. Recordar que España tiene en torno al 35% de su territorio protegido y conservado, esto supone en un futuro una traba si es que nuestro gobierno pretende seguir construyendo.
Tal vez deberíamos plantearnos que tipo de país queremos, si queremos explotar respetando nuestro patrimonio natural o seguir expoliando y limitando nuestro crecimiento a largo plazo. Recordar que pese a que nos empeñemos somos un país con una orografía y unos recursos limitados como el agua, la producción de electricidad, etc. Y que esto supondrá un reto para nuestro futuro a medio plazo.



